La vinoterapia es un invento de nuestros compatriotas, los Bons Vivants franceses, que va desde las mascarillas de las princesas de Versailles y el primer Spa especializado en Bordeaux hasta cómo usar derivados de la uva y del vino con fines terapéuticos y de belleza, una novedad que desde los años 90 conquistó el planeta…
Esta semana, para sentirse diosas antiguas, a probar dos recetas que nos harán celebrar la naturaleza como Bacantes y nos van a ayudar a eliminar toxinas y a soportar el frío con una sonrisa, in vino veritas…
BEAUTYFOOD : Peras confitadas al vino, con miel y especias
Facilísima, se puede hacer con vino tinto en su versión más clásica, o con blanco para variar. Usá una pera por invitado: según la cantidad, elegí el tamaño de la olla o cacerola. Las frutas deben estar enteras, todas apretadas entre sí y quedar bien paraditas. Si son sólo dos personas, podés hacer 5 peras en una ollita: se conservan muy bien en un frasco de vidrio en la heladera.
Nada más simple entonces: una vez que las peras estén bien limpias (con piel y cabo) y sentadas en la olla, cubrilas con vino hasta el cabo, que tiene que quedar para afuera. Agregá dos grandes cucharadas de miel por fruta, una cucharadita de canela, una de jengibre, y si te gusta que pique un poco, una de pimienta…
Cociná todo a fuego medio hasta que se evapore el líquido (una hora mínimo): tiene que quedar un fondo de 1 ó 2 centímetros, espeso y caramelizado.
Y ahora, ¡a saborear! como delicia pura, o acompañada con una bocha de helado de vanilla. Te vas enamorar del aroma que inunde tu cocina…
SUGGERENCIA para un precioso maridaje y haciéndonos parajitos:
el vino TORRONTES FESTIVO MONTEVIEJO, un aroma floral delicado que dejará las especias volar en libertad…
FOODBEAUTY : Baño detox
Pocos pueden ir hasta Les Sources de Caudalie en el sur de Francia o al Spa Grove Park Inn Resort de Nueva York. ¡Viva el spa casero con esta fórmula! (anímense: juro que vale la pena) Humecta la piel, relaja y elimina realmente las toxinas acumuladas:
En un baño de inmersión calentito, añadir 6 tazas de vino tinto (uno barato, los efectos son iguales) y dos tazas de miel…
Poner alguna música deliciosa como Madeleine Peyroux o Ella Fitzgerald (o un borracho divino como Tom Waits, pegaría bárbaro), y bueno…¡a disfrutar!
Chicas Vulevú: ¡caigan en la tentación de Dionisio y disfruten del sano pecado del vino!

