Muchos ya se fueron de vacaciones. A otros les falta un rato para salir. Y otros se quedan en la ciudad. Para estos últimos, sugerimos una manera diferente de viajar, a través de un menú autóctono, original de un país muy rico en fórmulas culinarias, tradicionales y modernas. El destino: México.

A veces, con solo cerrar los ojos y agudizar el sentido del gusto, el viaje puede ser muy placentero. Casi real. Los sabores nos transportan, igual que los perfumes, la música, los colores. Por eso en cuestión de segundos es posible aterrizar en una playa de arenas blancas y mar templado y turquesa, o en un pueblo colonial, donde las mujeres muelen los chiles en morteros de piedra, mientras los hombres de sombrero y piel curtida por el sol beben mezcal. Solo hay que sacar un pasaporte al restaurante María Félix, elegir cualquiera de las recetas de su extenso menú. Y dejarse llevar…

El viaje comienza desde la ambientación, tan cálida como el clima de México y su gente. En una escenografía perfecta de casona antigua de estilo azteca, con quipales confortables, las mesas de cuero hechas con palo de rosas, los colores de los muros con arcadas, la mantelería, la vajilla típica, las copas de vidrio soplado. Todo aquí recuerda a México. Estamos ahí. Y lo confirmamos con el primer Margarita que sale de la barra, y acompaña alguna de las opciones para “Repartir y compartir”, como los nachos gratinados con queso y salsa de jalapeño, o la botana que incluye combinación de quesadillas, tacos y tostada crujiente con alguna rica salsita a elección. Vale dejarse tentar por los Antojitos, ya sean quesadillas de hongos, tacos de pollo con mole o huevos rancheros.

Seguimos viaje a través de los platos principales, con alguna fajita para preparar con tortillas, rellenos de lomo, pollo, cerdo, camarón o verduras, y salsas macho verde, pico de gallo, guacamole o endiablada, entre otras. O bien se puede seguir la ruta de las Aves y Moles, y elegir unas enchiladas rojas, esas ricas tortillas untadas con chile y rellenas de pollo, algunas verduras, queso fundido y baño de salsa de tomate y crema ácida. Hacia el final, el Pastel de Tres Leches, unas ricas crepas, o el sorbete de tequila son algunas de las dulces opciones para llegar a destino.

Para los que no se animan a los picores típicos de esta cocina deliciosa, sepan que aquí, si bien respetan la elaboración y los sabores de la alta cocina azteca, adaptan las fórmulas al paladar local. Y no se desilucionen los que sí buscan la intensidad de estos platos, ya que pueden ordenarlo a gusto, aumentando los niveles de picante según lo deseen.

María Félix tiene dos locales, y en ambos, hay rincones al aire libre para disfrutar aún más de este periplo culinario de verano: en San Isidro, hay patio de estilo, con cactus y todo; en Palermo, la terraza se impone en las noches más cálidas. Esos momentos que invitan a ordenar un menú típico mexicano bajo las estrellas, cerrar los ojos, y empezar el viaje.

 

 

 

María Félix

Dardo Rocha 1680, San Isidro. 4717-1864. Domingo a lunes, mediodía y noche.

Guatemala 5200, Palermo. 4775-0380. Lunes a sábado, noche; domingo al mediodía.

Precio Promedio: $115

Tiene delivery, eventos y catering.

Show Mariachis: jueves, viernes, sábados y vísperas de feriado.