Una esquina que seduce con su café recién hecho y su pastelería exclusiva, un edificio que impone su estilo dentro del barrio con exquisito protagonismo y las puertas de entrada a este cálido bar restó, dan la bienvenida a vecinos y amantes de lo casero para pasar un buen rato en un lugar que invita a sentirse como en casa.

Voulezbar nació como un sueño de dos mujeres, Carla y Charol, durante una noche de verano, mezcla de delirio y deseo: “Cuando descubrimos esta esquina, a la que ya conocíamos y solía ser un kiosco con despensa, la idea se volvió realidad”, cuenta Charol. Imaginaban cómo se vería esa esquina si fuera suya, sin pensar que Voulezbar se haría realidad.

El restaurante hace eco de la arquitectura francesa del edificio: su baldosas antiguas, la vajilla de abuelas, las ventanas con ilustraciones, las fotos de París y las palabras en francés decoran sus cubres y transmiten al lugar el inconfundible acento de la erre arrastrada. Estos detalles reflejan, además, la pasión coleccionista y el toque cuidado de sus dueñas, que se ocupan en persona de recorrer locales de antigüedades y cotolengos para seleccionar los objetos que “visten” a Voulezbar.

Creado y gerenciado por mujeres, el restaurante tiene una propuesta que combina tradición y vanguardia en su estilo y su propuesta gastronómica.  Sus dos cartas -la de 8 a 20 hs y la nocturna- proponen desayunos (¡el saludable es muy recomendando para quienes se están cuidando pero quieren probar cosas ricas!) y meriendas con scons, mermeladas, tostadas, delicatessen o el postre Voulezbar -disco de masa de almendras con crema y frutos rojos-, un imperdible del lugar. Por la noche la propuesta es de tipo bistró. Los langostinos apanados en crouté de almendras y hierbas con guacamole y mix de verdes, son el plato del momento; y el cordero en cocción lenta acompañado de puré y chips de batatas es la especialidad de la casa. Una de las características que diferencia a Voulezbar es que toda su cocina es casera: desde el pan y las tostadas hasta los postres y, por supuesto, sus platos gourmet.

Otro destacado de este irresistible rincón palermitano es el vínculo que genera con sus clientes, que en muchos casos son parte del lugar: “La tarde en Voulezbar es un espacio que muchos de nuestros clientes se toman para relajarse durante el día y regalarse un buen momento”, cuenta Charol. Y así lo demuestra una de las propuestas de merienda que tiene la carta de Voulezbar a la que llaman Arquel, en honor a dos de sus clientes más frecuentes -Armando y Raquel-, para quienes tomar el té en Voulezbar es la pausa imprescindible del día.

Voulezbar
Cerviño 3802, Capital Federal.
Tel: 4802-4817