En francés o en inglés, en París y en Buenos Aires: el encanto del jazz lleva nombre de mujer… Sobre el escenario del Teatro Gran Rex, Madeleine Peyroux presentará su cuarto disco, “Bare Bones”, los próximos 3 y 5 de junio.

Nacida en Athens (Georgia, Estados Unidos) en 1973, esta cantante, guitarrista y compositora del más exquisito jazz inició su carrera a los 15 años en París, y tuvo una adolescencia con la que todas hubiésemos soñado: conoció a los artistas del Barrio Latino (Quartier Latin), con quienes tocaba en los pasajes del metro (subterráneo) a la gorra. Su primer conjunto musical, tributario de esta prematura formación, se llamó The Lost Wandering Blues and Jazz Band. También muy joven, a los 23, mereció el reconocimiento como solista con su primer álbum, Dreamland, inmortalizando nuestros sueños más íntimos:  “Let’s build a homeland together in the sand / We have forever right here at hand /In dreamland / Home sweet dreamland / Always a dreamland / For the two of us, / Together, / We’ll stay”.

Madeleine se trasladó por primera vez a París cuando sus padres se divorciaron, y anteriormente vivió parte de su infancia en Nueva York y California. Desde entonces, su vida se divide entre estas tres ciudades. La  sensibilidad que ha adquirido con cada nueva mudanza, además de la que de por sí la identifica como mujer, se traduce en sus melodías y en sus letras, que también recuperan la esencia de la representación teatral. Madeleine sostiene que nadie es capaz de conocer el drama sin conocer también la comedia: “Se necesitan uno al otro para ser reales y completos. De modo que en cierto sentido busco recrear el sutil matrimonio que existe entre dos antónimos: felicidad y tristeza, tragedia y comedia, dolor y renovación“.

La suave voz de Madeleine y sus encantadoras melodías son perfectos aliados para cualquiera de los estados que atravesamos como mujeres, es decir, nos sentimos contenidas por su música: la alegría, la tristeza, el entusiasmo, la sorpresa, la pasión, el desánimo y la adrenalina, entre muchos otros. No es casual, entonces, que su disco “Bare Bones” esté dedicado al sentimiento por la muerte de su padre que, como ella misma dice, “trabaja con el dolor, la transición, el descubrimiento”. Nos sentimos sumamente identificadas con la transparencia de Madeleine, que crea a partir de lo que vive, y que también encuentra inspiración en las grandes obras literarias, como el infierno dantesco. Y, como si fuera poco, que asume el lugar de la mujer con el protagonismo que merece.

En una anécdota referida al blues, comenta que: “Las mujeres no sólo hacen y experimentan las mismas cosas que el hombre, sino que también pueden ver hacia dónde se dirigen ellos”.

No nos quedemos con la duda: ¡nos vemos en el concierto!

 

MADELEINE PEYROUX
3 & 5 de Junio 2010 / 21.00
Teatro Gran Rex
Av. Corrientes 857
Buenos Aires, ARGENTINA