Cada tanto una excavadora abre la tierra para levantar un futuro rascacielos, y es entonces cuando se hace evidente que el subsuelo de la ciudad alberga más que sólo cañerías. La ciudad de Paris está repleta de lugares icónicos para visitantes románticos, pero paradójicamente, uno de los lugares más atractivos de la ‘ciudad luz’ se encuentra en su subsuelo,  y se trata de una experiencia un tanto oscura!

 

En el centro de Paris, más precisamente en la plaza Denfert Rochereau del barrio 14, un pequeño edificio de color verde invita a descender a Les carrieres de Paris, las canteras de piedra caliza usada en la construcción de monumentos, hoy popularmente llamadas ‘Les catacombes’. Una escalera interminable nos transporta hasta las entrañas de la ciudad donde hacia fines del siglo XVIII, y por decisión política, miles de cadáveres franceses fueron trasladados desde distintos cementerios para evitar la propagación de enfermedades. Durante 15 meses, los huesos de casi 6 millones de parisinos fueron llevados en procesiones fúnebres nocturnas y hoy pueden verse apilados, formando una gran muralla que se extiende a lo largo de las galerías. De sus 300 km de extensión, sólo uno y medio puede recorrerse y siempre con la compañía de un guia, ya que no es difícil perderse. En la oscuridad de sus pasillos se enconden cientos de historias. Su paredes están cubiertas de graffitis de fines de 1700; inspiraron el escenario de Los Miserables de Victor Hugo, y durante la Segunda Guerra Mundial, fueron usados por la resistencia francesa para moverse secretamente por la ciudad.

 

Pensando en esto mientras caminamos por San Telmo, nos cruzamos con el Zanjón de Granados, otra invitación a adentrarse, literalmente, en parte de la historia de una ciudad. En 1830, aquí sobre la calle Defensa, una familia aristocrática inauguró una lujosa casa que contaba con 23 habitaciones, 3 patios y un alto mirador hacia el puerto. Cuando la epidemia de fiebre amarilla apestó la zona, la casa fue abandonada y convertida al poco tiempo en un gran conventillo.

 

En 1985 el espacio ya estaba abandonado y una empresa decidió levantar un restaurante, pero mientras hacían trabajos de excavación se encontraron con el túnel por el cual había pasado un viejo arroyo entubado.
Fue entonces que decidieron restaurar la construcción con el trabajo de arqueólogos y conservar parte del patrimonio de la ciudad. Después de 20 años de trabajo, el Zanjón de Granados es un espacio fascinante que recupera 4 siglos de vida porteña exhibiendo utensilios y objetos de la época y transportándonos a través de sus paredes centenarias de barro cocido.

Al final del recorrido, salimos otra vez al ajetreado San Telmo alzando la vista para encontrarnos con el cielo y las construcciones añejas que nos rodean, pero esta vez concientes de que a cada paso, debajo nuestro, late un corazón que delata otra parte de la historia de la ciudad.

 

El Zanjón de Granados
Defensa 755
Para visitas guiadas, informate a través de su web.