Cocinar es un acto de amor. Y eso se siente. A cualquier edad. Por eso es tan lindo compartir ese momento creativo, lúdico. Ese espacio y ese tiempo que muchos se hacen para innovar, dar forma, color y sabor a las fórmulas más simples, que en el ámbito del hogar alimentan mucho más que el cuerpo. Si a esta tarea tan reconfortante para el espíritu le sumamos la compañía de los chicos, cocinar pasa a ser además un gran programa para todos.
Pensando en esto, y sabiendo que la atracción de los chicos por la cocina proviene del hecho de que ellos saben que allí está pasando algo importante, es que Eloise Alemany -editora francesa radicada en Buenos Aires que ya lleva pulbicado con éste tres libros de gastronomía- dio luz a un libro maravilloso, para leer, usar y poner en práctica con los más chicos: Amarillo limón el sol, Manual para cocinar con niños.
Se trata de un libro pensado para estimular los sentidos a través del juego con la comida, el descubrir texturas, reconocer aromas, asociar gustos y colores, sorprenderse con los efectos de ciertos ingredientes que para ellos pueden resultar mágicos, como la levadura, entre otras curiosidades que ocurren durante el acto de cocinar.
Por supuesto, se trata además de una cocina sana, natural y fácil, que incluye recetas como las Bolitas de arroz (una sorpresa japonesa), Acordeón de tomates (sin sonido pero con rico gusto), Licuados de frutas, Barquitos de huevos rellenos (para viajar por el plato y sus alrededores), Panqueques de ricota y naranja, Pancitos con formas, Muñequitos de verduras, Ñoquis de colores y Budín de yogur, entre muchas otras ideas tan simples como deliciosas y nutritivas.
Es muy interesante cómo están pensados los capítulos del libro, que comienza con Ir de compras, sigue con Lavar, Medir, Pelar, Mezclar & Batir, Amasar, entre otras.
Y para destacar, las ilustraciones geniales de Johanna Wilhelm -artista argentina que usó aquí la técnica de papercuts (papel recortado)-, que le dan vida y un especial actractivo a este manual para compartir con los niños una de las formas cotidianas más creativas de dar amor: la cocina.
