De historias culinarias y personajes gastronómicos

Como mamás solemos esmerarnos en la preparación de los platos infantiles cuando queremos premiar a nuestros niños: por algo que hicieron bien, por su cumpleaños, por el día del niño. ¿Pero qué tal si hacemos de las comidas de todos los días un momento especial, divertido y sabroso? Con ustedes, la cocina-teatro…

 

Así es: podemos convertir nuestra cocina en un verdadero teatro, en el que los utensilios sean los acomodadores, los ingredientes los guiones, los platos finales los actores y los cocineros los directores, claro.

Mientras preparamos todo, los ingredientes van combinándose y dándole letra a los platos que se empiezan a armar, un poco nerviosos por la ansiedad de los espectadores que visitan la cocina. Los cocineros baten, hornean, decoran y sirven: van desfilando sobre la mesada platos y bandejas de todos los tamaños con sándwiches de caras sonrientes, ensaladas con forma de animalitos, huevos con casquitos de tomate que simulan hongos, tortas-tortugas, hombrecitos-bananas bañados en chocolate, manzanas que simulan las huellas de un perrito y muchos pero muchos actores más.

¡La función empieza cuando todos están sentados a la mesa y empiezan a degustar la obra! ¿Quedará algo para la próxima?

 

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